jueves, 21 de octubre de 2010
Hola, hola hola, hola
el eco me saluda desde los cuatro vientos
llegue , llegue llegue , llegue
y el eco que responde
yo también , tan bien , bien
Las teclas se hunden solas a ritmo de latidos
el corazón de estreno, la mente de vestido
las paginas en blanco pronostican futuro
la flaca inspiración tímidamente mira
Cuelgo telas en blanco que piden ser pintadas
lleno la biblioteca de libros de visitas
Del mazo de barajas elijo el dos de copas
y las lleno de vino para brindar contigo
En el extremo izquierdo de la pared vacía
cuelgo una luna llena que ilumina mi día
Un espejo gigante me mira sorprendido
y el reloj canta lento su tac tic repetido
buscando el nuevo tiempo, en el tiempo perdido
Mis mujeres, mis ángeles, mis oficios, mis musas
se meten puerta adentro, sin que sienta sus pasos
para invadirlo todo y llenar los vacíos
para vaciarme en letras o en puntos suspensivos.
FELIZ EDADES
Una mujer que es única y es tantas
que rompe los silencios en cada llegada
que ríe mucho y llora casi nunca
que sueña sin horarios ni honorarios
Una mujer que es única y es tantas
que hace magia que engorda en la cocina
que cocina proyectos sin recetas
que comienza mil dietas sin finales
Una mujer que es única y es tantas
besa y putea en forma simultanea
ama sin limites y limita los amores
canta sin tono y destroza las canciones
Una mujer que es única y es tantas
que un día sin pensarlo se hizo mía
que sin pedir permiso se aloja en cada amigo
Una mujer, que es tantas sigue siendo única
aunque el reloj siga dando vueltas
aunque la vida cambie sin cambiarla
es por eso que aun puedo repetirlo
UTOPIA DE AMOR ES AMARTE A MI MODO
jueves, 14 de octubre de 2010
Adios
Llegó la hora de la despedida
Después de tanto andar idas y vueltas
Tenés que comprender que todo llega
Y ha llegado el final, sin darnos cuenta
Cuando llegaste a mi, bien lo recuerdo
Me sentía feliz, casi orgulloso
Mi vieja aplaudió, por mi buen gusto
Mis amigos se morían por tenerte
Hacia mucho que yo te deseaba
Pasaba por la esquina y te miraba
Sin animarme a acercarme demasiado
Sabía que algún día te tendría
Y bien dispuesto pagaría tu precio
Ese viernes junte hasta el último peso
Billetes y monedas ahorradas una a una
Y fui a buscarte ansioso y decidido
Recién bañado, con talco y medias negras
Temí que no estuvieras, por eso, por las dudas,
Volví a rezar mi padre nuestro ateo
Conté las horas que aun me faltaban
Para llevarte al baile aquella noche
Y mis pies te guiaron en un tango
Deslumbrando a los presentes con tu brillo
Después la historia siguió
Como es debido
Fuimos juntos a varios casamientos
Que más de la mitad se divorciaron
A un cumpleaños de quince de colado
Y hasta el velorio de la abuela de una amiga
Y el tiempo fue pasando
Ya no era el mismo amor del primer día
Te lleve a mi trabajo y al estadio
Me entrevere contigo en un picado
con pelota de trapo en una esquina
donde quedaste casi destrozado
Llego la hora de la despedida
Después de tanto andar idas y vueltas
Tenés que comprender que todo llega
Y ha llegado el final, sin darnos cuenta
Esta noche te abandono
Bajo el mismo farol que te alumbraba
El día que mis ojos te miraron
Y el corazón galopo desenfrenado
Quizás alguien aun pueda quererte
Siempre hay un roto para un descosido
Pero antes de irme cabizbajo
Quiero que sepas que no he de olvidarte
Sos y serás por más que vengan muchos
Mi primer par de zapatos negros
Que yo mismo he comprado con mi sueldo.
Adios
Después de tanto andar idas y vueltas
Tenés que comprender que todo llega
Y ha llegado el final, sin darnos cuenta
Cuando llegaste a mi, bien lo recuerdo
Me sentía feliz, casi orgulloso
Mi vieja aplaudió, por mi buen gusto
Mis amigos se morían por tenerte
Hacia mucho que yo te deseaba
Pasaba por la esquina y te miraba
Sin animarme a acercarme demasiado
Sabía que algún día te tendría
Y bien dispuesto pagaría tu precio
Ese viernes junte hasta el último peso
Billetes y monedas ahorradas una a una
Y fui a buscarte ansioso y decidido
Recién bañado, con talco y medias negras
Temí que no estuvieras, por eso, por las dudas,
Volví a rezar mi padre nuestro ateo
Conté las horas que aun me faltaban
Para llevarte al baile aquella noche
Y mis pies te guiaron en un tango
Deslumbrando a los presentes con tu brillo
Después la historia siguió
Como es debido
Fuimos juntos a varios casamientos
Que más de la mitad se divorciaron
A un cumpleaños de quince de colado
Y hasta el velorio de la abuela de una amiga
Y el tiempo fue pasando
Ya no era el mismo amor del primer día
Te lleve a mi trabajo y al estadio
Me entrevere contigo en un picado
con pelota de trapo en una esquina
donde quedaste casi destrozado
Llego la hora de la despedida
Después de tanto andar idas y vueltas
Tenés que comprender que todo llega
Y ha llegado el final, sin darnos cuenta
Esta noche te abandono
Bajo el mismo farol que te alumbraba
El día que mis ojos te miraron
Y el corazón galopo desenfrenado
Quizás alguien aun pueda quererte
Siempre hay un roto para un descosido
Pero antes de irme cabizbajo
Quiero que sepas que no he de olvidarte
Sos y serás por más que vengan muchos
Mi primer par de zapatos negros
Que yo mismo he comprado con mi sueldo.
Adios
miércoles, 13 de octubre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
Imsomnio
Llega la noche
Después de la cuarta o quinta vuelta entre las sabanas
Llega el sueño o debería llegar
Silencio casi total
Los sentidos bostezan uno a uno
Solo el oído insiste en su alerta
Llegan melodías desordenadas
mi respiración, el latido de un reloj
Un mosquito que dan ganas de tomarlo del cuello
-Si vas a picar pica y déjate de amenazar-
Una canilla llora lágrima por lágrima la sed de muchos
Y el oído comienza su viaje.
Baja las escaleras para encontrarse con una mujer de piernas torneadas
que imagina con tacones rojos.
Una sirena grita abriéndose paso en la calle desierta
Un asalto, un sobresalto, un infarto
La gata Flora le canta a la luna
Una mujer llora desde una ventana, la violencia del hombre que ama
Chocan la penúltima copa en bar con sillas patas arriba
dos soledades, dos edades , dos soles sin luz
Después de la cuarta o quinta vuelta entre las sabanas
Llega el sueño o debería llegar
Silencio casi total
Un teclado lejano escribe, se detiene, piensa, sigue
el oído imagina un poema, una conquista virtual, un epitafio
La respiración entrecortada que se escapa entre los postigos
despierta la duda entre si es amor o asma
El taxista se siente LIBRE en su búsqueda de pasajeros
mientas siembra regeton y salsa por las calles del centro.
Suena un despertador que quiero imaginar muy lejano
Se fue la noche entre sonidos ajenos y el sueño no llego
Y estoy despierto
Después de la cuarta o quinta vuelta entre las sabanas
Llega el sueño o debería llegar
Silencio casi total
Los sentidos bostezan uno a uno
Solo el oído insiste en su alerta
Llegan melodías desordenadas
mi respiración, el latido de un reloj
Un mosquito que dan ganas de tomarlo del cuello
-Si vas a picar pica y déjate de amenazar-
Una canilla llora lágrima por lágrima la sed de muchos
Y el oído comienza su viaje.
Baja las escaleras para encontrarse con una mujer de piernas torneadas
que imagina con tacones rojos.
Una sirena grita abriéndose paso en la calle desierta
Un asalto, un sobresalto, un infarto
La gata Flora le canta a la luna
Una mujer llora desde una ventana, la violencia del hombre que ama
Chocan la penúltima copa en bar con sillas patas arriba
dos soledades, dos edades , dos soles sin luz
Después de la cuarta o quinta vuelta entre las sabanas
Llega el sueño o debería llegar
Silencio casi total
Un teclado lejano escribe, se detiene, piensa, sigue
el oído imagina un poema, una conquista virtual, un epitafio
La respiración entrecortada que se escapa entre los postigos
despierta la duda entre si es amor o asma
El taxista se siente LIBRE en su búsqueda de pasajeros
mientas siembra regeton y salsa por las calles del centro.
Suena un despertador que quiero imaginar muy lejano
Se fue la noche entre sonidos ajenos y el sueño no llego
Y estoy despierto
sábado, 9 de octubre de 2010
Descanso de pinceles
Se despertó el domingo no muy temprano, como es su costumbre,
despejando una resaca pegajosa que mucho le cuesta despedirse.
Bajo un sol ni creciente ni menguante, simplemente, sol lleno.
Entré a la calle rumbo a la feria de Tristán Narvaja, feria del rastro en algún lado, feria de pulgas en otro, cita ineludible desde hace mucho tiempo que me esperaba tendida en su laberinto de calles.
Buscador empedernido de nada, coleccionista desmesurado de casualidades, devoto del regateo, amigo de lo inútil pero bello, me deje ir.
Un cacharro, un culo, un tapiz, unos ojos, un mazo de cartas sin sotas, todo lo miro sin mirar. Todo la atesoro en mi memoria, nada me sorprende, nada me grita desde su silencio.
Un molinillo de café mas viejo que yo y eso es bastante, impregna mis narinas imaginarias. Una radio a válvulas silenciosamente canta un tango de Gardel y sin tocarla, corro el dial un par de líneas y me quedo escuchando a Julio Sosa.
Un cable a tierra se tiende abruptamente cuando mis ojos se posan en cuadro
Se contornean en un dos por cuatro, las líneas negras, los rostros sin caras.
Inconfundible vuelve a mi memoria el pintor de los bigotes largos, el hijo del pintor constructivista que junto a Torres concretó el abstracto.
Y el domingo se hizo lunes, martes o cualquier día cuando por las tardes en el taller hacíamos un mate.
Volvió el maestro de consejos duros variando sus sentencias del negro al blanco cuando humildemente casi con temores pedía su veredicto a un nuevo cuadro.
“Esto es una mierda, mejor tiralo, pues no tiene alma” “Este puede andar, pero no mientas” “Este sí, este me gusta, guárdalo” Y sin pedir permiso a su pintura, le daba al mío un lugar en el caballete grande, prendía un tabaco y la luz apropiada y nos quedábamos en silencio , hasta que el cuadro hablara.
El silencio lo rompió el vendedor de la feria, después de un minuto o dos o una eternidad de mi mirada. “Es de Antolín Montiel vale….” yo ya no lo estaba escuchando.
“Murió hace poco” y se me cayo el corazón, el culo y por poco las lagrimas.
Se le paro el reloj, ese que late al poco tiempo de volver de Europa, de volver de los sueños , de volver de esa Barcelona que había soñado.
Se nublo el sol que ardía a cuarenta grados en un cielo despejado.
Desandar el corto camino se me hizo muy largo, el cuadro bajo el brazo.
Hoy hay un lugar lleno en la pared de casa y un vacío al costado.
Las cosas no pasan sin dejarnos algo, justo en el momento que tengo que encarar la pintura medio en serio, se me queda un maestro en el camino, uno más de unos cuantos.
Rescato, atesoro, guardo desordenadamente tus consejos, tus palabras, tus silencios, guardo el festejo de una buena muestra que dio para un té con hielo importado, o la tarde que juntamos las monedas para una cerveza mano a mano.
Vos ya no vas a estar paseando por las calles del mercado, pero si están tus puertos, tus putas, tus borrachos, tus tangos, tu huella de boliches trasnochados en los rostros sin cara que somos todos nosotros los que vivimos en tus cuadros.
Salú Antolín, aun me queda algo de óleo en el pomo, cuando termine subo.
despejando una resaca pegajosa que mucho le cuesta despedirse.
Bajo un sol ni creciente ni menguante, simplemente, sol lleno.
Entré a la calle rumbo a la feria de Tristán Narvaja, feria del rastro en algún lado, feria de pulgas en otro, cita ineludible desde hace mucho tiempo que me esperaba tendida en su laberinto de calles.
Buscador empedernido de nada, coleccionista desmesurado de casualidades, devoto del regateo, amigo de lo inútil pero bello, me deje ir.
Un cacharro, un culo, un tapiz, unos ojos, un mazo de cartas sin sotas, todo lo miro sin mirar. Todo la atesoro en mi memoria, nada me sorprende, nada me grita desde su silencio.
Un molinillo de café mas viejo que yo y eso es bastante, impregna mis narinas imaginarias. Una radio a válvulas silenciosamente canta un tango de Gardel y sin tocarla, corro el dial un par de líneas y me quedo escuchando a Julio Sosa.
Un cable a tierra se tiende abruptamente cuando mis ojos se posan en cuadro
Se contornean en un dos por cuatro, las líneas negras, los rostros sin caras.
Inconfundible vuelve a mi memoria el pintor de los bigotes largos, el hijo del pintor constructivista que junto a Torres concretó el abstracto.
Y el domingo se hizo lunes, martes o cualquier día cuando por las tardes en el taller hacíamos un mate.
Volvió el maestro de consejos duros variando sus sentencias del negro al blanco cuando humildemente casi con temores pedía su veredicto a un nuevo cuadro.
“Esto es una mierda, mejor tiralo, pues no tiene alma” “Este puede andar, pero no mientas” “Este sí, este me gusta, guárdalo” Y sin pedir permiso a su pintura, le daba al mío un lugar en el caballete grande, prendía un tabaco y la luz apropiada y nos quedábamos en silencio , hasta que el cuadro hablara.
El silencio lo rompió el vendedor de la feria, después de un minuto o dos o una eternidad de mi mirada. “Es de Antolín Montiel vale….” yo ya no lo estaba escuchando.
“Murió hace poco” y se me cayo el corazón, el culo y por poco las lagrimas.
Se le paro el reloj, ese que late al poco tiempo de volver de Europa, de volver de los sueños , de volver de esa Barcelona que había soñado.
Se nublo el sol que ardía a cuarenta grados en un cielo despejado.
Desandar el corto camino se me hizo muy largo, el cuadro bajo el brazo.
Hoy hay un lugar lleno en la pared de casa y un vacío al costado.
Las cosas no pasan sin dejarnos algo, justo en el momento que tengo que encarar la pintura medio en serio, se me queda un maestro en el camino, uno más de unos cuantos.
Rescato, atesoro, guardo desordenadamente tus consejos, tus palabras, tus silencios, guardo el festejo de una buena muestra que dio para un té con hielo importado, o la tarde que juntamos las monedas para una cerveza mano a mano.
Vos ya no vas a estar paseando por las calles del mercado, pero si están tus puertos, tus putas, tus borrachos, tus tangos, tu huella de boliches trasnochados en los rostros sin cara que somos todos nosotros los que vivimos en tus cuadros.
Salú Antolín, aun me queda algo de óleo en el pomo, cuando termine subo.
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